La nostalgia de lo que nunca fue (Cerrar los ojos, Erice, 2023)



Hace unas semanas, nos enterábamos de la triste noticia del fallecimiento del gran actor Manolo Solo, una de esas figuras que ha marcado este nuevo cine español del siglo XXI, movido por discretas miradas y pequeños gestos, registro del que era experto el interprete algecireño, que a pesar de su tardío éxito, ya deja una huella imborrable en la historia del cinematógrafo.

Con intención de recordarlo, como tantos otros hicieron, me dispuse a verlo en ese lugar, donde como decía la crítica de Babylon, pasará la eternidad rodeado de ángeles y fantasmas; sus películas. Había muchas donde escoger, pero la película que más destaca de su filmografía, no sólo por ser un protagónico, algo a lo que un actor con tantos papeles secundarios no solía estar acostumbrado, si no también por la belleza inaudita con la que cuenta. Y si a todo esto le añadimos que el director es uno de los menos prolíficos pero a la vez mejores de nuestro cine, llegamos a una pieza imperdible. Sí, así es, estoy hablando de "Cerrar los ojos".

La película nos habla de un viejo director, Miguel Garay, interpretado por Manolo Solo, el cual va a un programa a hablar de su viejo amigo desaparecido, Julio Arenas, interpretado por José Coronado, que desapareció durante el rodaje de su segunda película. A partir de ahí, Miguel volverá a enfrentarse a los fantasmas del pasado, tratando de entender que ocurrió ese día que Julio desapareció, a la vez que enfrenta un presente decadente y desesperanzador.

Este ejercicio de cine crepuscular, es una oda a todo lo que pudo ser y nunca fue, al pasado, pero sobre todo, al cine, la vida seguirá, aunque en realidad se congelo hace muchos años, y el resto sólo ha sido un largo prólogo, decadente y vacío. La gran belleza de la película es usar el cine como herramienta reconstructora, que ayuda a todos los personajes a seguir con su vida, o incluso a rehacerla, hecha añicos, y sin memoria.

Lo más bonito es ver como todos, perdedores de innumerables batallas, no están tan extrañados, y hasta en el fondo están atraídos, por la idea de que Julio desapareció, empezó una nueva vida con un nuevo nombre. Y es que la realidad es que ellos, desde el día en que se fue, también cambiaron de vida, ya que parte de la suya se fue con él, y desde entonces sobreviven en un mar de recuerdos y de posibilidades que nunca se dieron.

Los personajes viven presos de un futuro que nunca fue, en un presente, que al igual que Ulises en su balsa, tratan de sobrevivir a viento y marea amarrados a unos pocos cachos de madera. El choque es cuando la realidad se hace presente, y los fantasmas del pasado vuelven a hacer presencia, teniendo que olvidarse, aunque sea por unos días, de lo pudo ser y de lo que es, para tratar de recomponer un puzzle abandonado y roto.

La mirada de Manolo Solo fundamenta el relato, tan autentica como sólo el podía hacerla, transmitiendo cariño y nostalgia sin necesidad de decir ni una sola palabra. Por otro lado, José Coronado se posiciona como uno de los actores más importantes, no sólo de su generación, si no también del momento, con una actuación llena de matices al alcance de muy pocos.

Hablar de esta película, sin hablar de su director y guionista, Víctor Erice, es quedarnos a medias. A pesar de ser reconocido como uno de los más importantes autores de la historia fílmica de España, tiene una filmografía insólitamente corta. Obviando cortos y colaboraciones con otros directores, sólo tiene 4 largometrajes. Uno de ellos es el documental dedicado al pintor Antonio López, "el sol del membrillo", y después tres obras de ficción, su primera película, "el espíritu de la colmena"; "el sur", y la ya mencionada "cerrar los ojos". Su trayectoria está llena de dificultades. Su película "el sur", nunca pudo ser finalizada completamente, pues por la falta de financiación, la película se corto cuando el equipo se preparaba para ir al sur, y sólo se pudo estrenar, lo grabado en el norte, que aunque sigue siendo fantástica, se nota inacabada. Luego trato de llevar a cabo la realización de la película basada en el libro el embrujo de Shanghai, libro de Juan Marsé, y aún con el guión acabado, el proyecto nunca vio la luz por diferencias con el productor, quedando finalmente en manos de Fernando Trueba. Todas estas frustraciones y proyectos fallidos, reflejan su sombra sobre esa película. 

En el filme, el viejo director y escritor, Miguel Garay, vive en el sur, donde transcurre gran parte de la película. Además su película inacabada es la segunda, al igual que en la vida real, el sur fue la segunda película realizada por Víctor Erice en solitario. En el inicio de la película vemos como empezaba La mirada del adiós, la ficticia película inacabada dentro de la cinta, que claramente, tiene influencia y una estética que bebe mucho de el embrujo de Shanghai, con una trama muy cercana. Con esta película Erice no sólo se despide del cine como si su película se tratara de un western crepuscular, con una referencia preciosa a Rio Bravo, cantando la mítica canción que entona el personaje de Dean Martin, si no que también cumple con deudas pendientes de su filmografía, dando un cierre bonito a una carrera no todo lo completa que nos hubiera gustado, pero no por ello falta de magia y momentos brillantes.

La película se fundamenta en un auto tributo, a una carrera, a una vida; pero sobre todo en una celebración, la de la magia del cine, que sus insufla de tanta vida y determinación, para seguir adelante aún cuando el camino es amargo y no sale como debería. Y como no también es una reivindicación, de lo importante que es tener memoria, porque es ahí donde familiares y amigos viven inmortales en su máximo esplendor, pero también es un aviso, de que aunque es un paraíso en la tierra vivir en un mundo donde estas con toda la gente que te falta, no es real, y la vida continua, nos guste o no, y esta en nuestra mano tratar de conseguir que la vida llegue a ser ese paraíso soñado, poco a poco, sin olvidarnos de los nuestros, pero sin claudicar en el camino, siendo honestos con nuestras decisiones, y viviendo avanzando hacia un futuro incierto, pero siempre esperanzador por el sol del mañana.


















Comentarios

Entradas populares de este blog

Un Nostos imposible (La Odisea, Nolan, 2026)

Magalhaes (Lav Díaz, 2025)